13 de abril de 2024

Agua y jabón, el arma más efectiva

En la pandemia que vive el mundo actualmente, el agua y el jabón son los elementos esenciales con los que cuentan las personas para combatir el coronavirus. Es la mejor estrategia para luchar contra las enfermedades infecciosas y es bueno recordar el lavado de manos en estos días, más importante que el alcohol seguramente.
El jabón es una mezcla de alguna grasa, agua y sal básica.
El secreto está en las predilecciones de cada extremo de las moléculas de jabón, las cuales tienen una cabeza y una cola.
La cabeza es hidrófila y la cola, hidrófoba y lipófila o, en otras palabras, por un lado le atrae el agua y por el otro, el aceite o la grasa.
Al lavarse las manos, las moléculas de jabón se encuentran con grasa, sus colas son atraídas hacia ella mientras sus cabezas se quedan en el agua.
Las fuerzas de atracción entre las cabezas y el agua son tan fuertes que levantan la grasa de la superficie, de manera que esta queda completamente rodeada de moléculas de detergente, que van separándola en pedazos cada vez más pequeños, que luego son arrastrados con el agua.
El coronavirus, como todos los virus, es básicamente un conjunto de instrucciones -fragmentos de código genético- en busca de células a las cuales invadir para obligarlas a seguir sus mandatos.
Esas instrucciones -el ácido ribonucleico (ARN)- están empacadas en lo que se conoce como la envoltura viral, y la del SARS-CoV-2 está hecha lípidos y esos lípidos son grasas.
Cuando una persona recibe coronavirus en sus manos, estos no pueden penetrar la piel, pues su capa más externa es ligeramente ácida, pero sí pueden permanecer ahí esperando la oportunidad para entrar al cuerpo por lugares más vulnerables.
Y es en ese momento en el que se lo puedes interceptar y destruir, con solo lavarse las manos.
El jabón no solo afloja al virus de la piel, sino que hace que la envoltura viral se disuelva, de manera que las proteínas y el ARN se deslían y el virus metafóricamente muere, realmente se desactiva, pues los virus no están precisamente vivos.

Fuente BBC