13 de julio de 2024

El principal beneficio de reducir la ingesta de sal es la correspondiente disminución de la hipertensión arterial. Luego de la entrevista al Dr. Mariano Olmedo, publicamos las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre el uso de sal.
El elevado consumo de sodio y la absorción insuficiente de potasio contribuyen a la hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular.
La mayoría de las personas incorporan demasiada sal, de 9 a 12 gramos por día en promedio, es decir, dos veces la ingesta máxima recomendada.
Un consumo de sal inferior a 5 gramos diarios (una cuchara de té) en el adulto peermite disminuir la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio.
Toda la sal que se utiliza debe ser yodada, es decir «enriquecida» con yodo, lo cual es esencial para un desarrollo sano del cerebro del feto y del niño pequeño así como para optimizar las funciones mentales en general.
En la alimentación, la sal puede provenir de alimentos elaborados, ya sea porque son particularmente ricos en sal (como platos preparados, carnes procesadas como el tocino, el jamón y el salame, quesos, tentempiés salados, fideos instantáneos, etc.), ya porque suelen consumirse en grandes cantidades (como el pan y los productos de cereales elaborados).
Algunos fabricantes reformulan sus recetas para reducir el contenido de sal de sus productos. Los consumidores deben leer las etiquetas.
También se añade sal a los alimentos durante la cocción (en forma de caldo o cubitos de caldo) o bien en la mesa (salsa de soja, salsa de pescado, sal de mesa).