13 de abril de 2024

Para la OMS antes de fin de año está la vacuna del COVID-19

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue con optimismo los avances de las diferentes empresas farmacéuticas para lograr una vacuna contra la Covid-19.

«Como preveíamos, tendremos una a finales de este año», evaluó Tedros Adhanom Ghebreyesus.
En este momento hay aproximadamente 200 laboratorios trabajando por una vacuna y al menos unas 40 están en alguna de las tres fases de test clínicos en personas.

El directivo de la organización de la salud animó a que otros laboratorios sigan sus investigaciones pese a que el proyecto de la farmacéutica estadounidense Pfizer, con la empresa biotecnológia alemana BioNTech, se muestra por ahora como el mejor posicionado.
De las 40 actuales, una decena están en la tercera fase de pruebas. Entre ellas está: la de Pfizer-BioNTech; las de la estadounidense Moderna; la que desarrolla AstraZeneca con la Universidad de Oxford; tres proyectos chinos (dos de la firma Sinopharm y uno de Sinovac, este último testado en grupos de control de Latinoamérica).
También están en esta última fase la que desarrolla el grupo farmacéutico belga Janssen, de la firma estadounidense Johnson & Johnson, la norteamericana Novavax, o la rusa Sputnik V, que fue recibida con cierto escepticismo cuando en agosto el presidente Vladímir Putin ya la presentó al mundo.


Al respecto, las autoridades rusas afirmaron hoy que Sputnik V ha probado ser eficaz en el 92 % de los casos en la tercera fase de los ensayos, según los primeros resultados de las pruebas publicadas hoy.
La OMS animó en ese sentido a que todas continúen sus investigaciones aún teniendo en cuenta que unas vayan más adelantadas que otras.
Innovación en la epidemiología
Algunas de estas candidatas, como la de Pfizer-BioNtech o la de Moderna, utilizan una nueva tecnología nunca antes probada en vacunas, denominada ARN mensajero o ARNm y, de probarse eficaz, supondría un enorme avance para la epidemiología, que quizá podría adaptarse contra otras enfermedades.
Si con las vacunas tradicionales se inoculan a los individuos formas debilitadas del virus para que el organismo fabrique anticuerpos, con esta nueva tecnología sólo se introducen moléculas de ácido ribonucleico (ARN) que, por sí solas, contienen instrucciones con las que el cuerpo humano puede producir el virus y a la vez el anticuerpo que lo neutralice.
Esta tecnología presenta un nuevo problema que podría dificultar su deseada producción masiva y distribución a todo el mundo, dado que debe conservarse a temperaturas de en torno a 70 u 80 grados bajo cero.
En la asamblea de esta semana de la OMS ya se advirtió que eso puede dificultar su llegada a países en desarrollo sin sistemas de almacenamiento en frío tan avanzados, por ejemplo en regiones muy golpeadas por la pandemia como América Latina.

Fuente: EFE