30 de noviembre de 2023

¿Por qué la salud de la mujer no recibe siempre la atención que merece?

A pesar de los avances sanitarios de las últimas décadas, aún existen grandes lagunas en la investigación y el tratamiento de enfermedades exclusivas de la mujer, como la salud materna y menstrual, así como de afecciones que se presentan de forma diferente en las mujeres que en los hombres. Estas lagunas pueden dar lugar a importantes problemas de salud y disparidades en el tratamiento que en gran medida es posible prevenir. Éstas fueron algunas de las conclusiones del Foro Económico Mundial en su Reunión Anual 2023 realizada en Davos.

 

Desigualdad de género generalizada en la atención sanitaria

La brecha sanitaria de género no es un tema nuevo. En 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que, aunque las mujeres de la Unión Europea viven más que los hombres, pasan más tiempo de su vida con mala salud.

Uno de los problemas más importantes es que, históricamente, la prevención de los problemas de salud de la mujer ha recibido menos atención que los servicios de intervención. Esto se puso de manifiesto durante la pandemia de COVID-19.

En los dos últimos años, nuestras poblaciones vulnerables han sido las más afectadas, especialmente las mujeres y los niños. En el ámbito de la salud materna, por ejemplo, muchas mujeres embarazadas no pudieron visitar a su médico para someterse a revisiones preventivas periódicas debido a la falta de transporte, la dificultad para encontrar guarderías y, en algunos países, la falta de concienciación sobre la importancia de estos exámenes rutinarios de salud materna. Sin estos controles proactivos, el riesgo de embarazos de alto riesgo era mayor y, lamentablemente, aumentaron las muertes de mortinatos.

La concienciación y el reconocimiento de la importancia de la salud de la mujer -y de la salud preventiva en general- han seguido aumentando tras la pandemia, lo que nos ofrece una oportunidad más trascendental que nunca para abordar sistemáticamente la desigualdad de género en la atención sanitaria.

 

Cerrar la brecha

Las soluciones para cerrar la brecha sanitaria de las mujeres no son revolucionarias. La lentitud de los avances se debe en gran medida a la falta de financiación y, por consiguiente, a la escasez de investigación clínica y de datos sobre la salud de la mujer.

Históricamente, el enfoque del sistema médico ha sido más bien una investigación patriarcal del cuerpo humano, con datos y resultados procedentes de pruebas y ensayos exclusivamente masculinos. Puede sorprender que la inclusión de participantes femeninas en los estudios clínicos no empezara hasta finales de los años ochenta y no fuera obligatoria en EE. UU. hasta 1993, según las directrices de los Institutos Nacionales de Salud.

Este sesgo de género en medicina pone en peligro a las mujeres. Hay un gran vacío en la comprensión de lo que sabemos sobre el cuerpo femenino. Incluso 30 años después, la balanza sigue desequilibrada. Por ejemplo, según Harvard Health, el 70% de los afectados por dolencias crónicas son mujeres, mientras que el 80% de la investigación sobre el dolor se realiza en varones.

 

La tecnología podría ayudar a combatir las desigualdades de género

Las soluciones digitales y el auge de la tecnología de consumo ofrecen esperanzas, sobre todo en el apoyo a la salud materna.

La monitorización fetal a distancia en el hogar, las ecografías portátiles de bajo costo y las aplicaciones que permiten medir la presión arterial sobre la marcha, cambian las reglas del juego en los embarazos de riesgo y empoderan a médicos y comunidades de todo el mundo que se enfrentan a barreras para acceder a la atención sanitaria.

Nuestras décadas de investigación y desarrollo ilustran nuestro compromiso con la atención sanitaria preventiva y la detección precoz de enfermedades, ambas fundamentales para mejorar el estado de salud de las mujeres. Sin embargo, para superar la brecha sanitaria de género en todo el mundo es necesario un cambio sistémico. Todos podemos y debemos hacer más.

 

Fuente: Foro Económico Mundial (WEF)