13 de abril de 2024

¿Agua embotellada o de la canilla?

La mitad del dinero gastado en todo el mundo en la compra de agua embotellada, cuyas ventas se dispararon en las últimas décadas, sería suficiente para garantizar el acceso universal al agua potable, según un estudio de la ONU.

Dejar de consumir agua embotellada también reduciría efectivamente la contaminación plástica, ya que se estima que el 85% de las botellas terminan en vertederos de basura, indicó el informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas en Hamilton, Canadá.

Las preferencias de los consumidores están influenciadas por ideas erróneas sobre la seguridad del agua de la canilla y el agua embotellada, quienes consideran que “el agua embotellada es la opción más saludable, pero hemos demostrado que esto no es necesariamente así, y la gente está pagando mucho más por el agua embotellada, de 150 a mil veces más que por un litro de agua del grifo”, expresó la autora principal del estudio, Zeineb Bouhlel.

Según el estudio, reproducido por la agencia AFP, se encontraron contaminantes en cientos de marcas de agua embotellada en más de 40 países, frecuentemente excediendo los estándares locales o globales.

Durante la última década, las ventas mundiales de agua embotellada aumentaron un 73%, a casi 270.000 millones y 350.000 millones de litros, y cada año se producen unos 600.000 millones de botellas de plástico, lo que representa aproximadamente 25 millones de toneladas de residuos plásticos.

 

 

Acceso al agua potable

En el hemisferio norte, los consumidores tienden a comprar agua embotellada debido a su portabilidad y a la percepción de que es más saludable y sabrosa que el agua del grifo, mientras que en el hemisferio sur las ventas generalmente se ven impulsadas por la falta de suministros públicos de agua confiables.

El informe también advirtió sobre la falta de regulación que rige la industria del agua embotellada, y destaca la “incapacidad de los gobiernos para seguir el ritmo de la expansión galopante de este sector”.

Esto ha traído riesgos como la “extracción descontrolada de agua subterránea para el embotellado”, lo que eventualmente podría conducir al agotamiento o escasez de agua subterránea, señaló.

Por su parte, Vladimir Smakhtin, coautor del estudio, advirtió que 2.000 millones de personas aún no tienen acceso a agua potable de calidad, y que la situación es peor en el África subsahariana y, a nivel mundial, se ve agravada por la continua expansión de los mercados de agua embotellada, que, según dijo, “distrae la atención y los recursos del desarrollo de los sistemas públicos de agua”.

Sin embargo, el estudio dejó en evidencia algunos progresos: en 2020, el 74% de la población mundial tenía acceso a agua potable segura, en comparación con el 62% veinte años antes.

Aunque “estamos muy lejos” de cumplir con el objetivo de la ONU de hacer que el agua potable esté disponible universalmente para 2030, dijo Smakhtin, y agregó que “la tendencia actual no es sostenible”. “Debemos tratar de invertir más en suministros públicos de agua para proporcionar a las personas agua estable y confiable en lugar de agua embotellada”, afirmó.

Los autores del informe también pidieron una mayor transparencia y el establecimiento de medidas legales que exijan a las empresas divulgar públicamente los volúmenes de agua extraídos y evaluar las consecuencias de sus actividades en el medio ambiente.

 

Fuente: Télam