21 de julio de 2024

El bostezo: un instinto saludable y contagioso

El bostezo es un acto reflejo que experimentamos a lo largo de nuestra vida y aunque puede parecer un gesto trivial, la ciencia ha descubierto que tiene una serie de beneficios para nuestra salud.

Este gesto se observa desde los primeros días de vida. Estudios han demostrado que los fetos comienzan a bostezar en el útero materno alrededor de las 11 semanas de gestación. Después del nacimiento, los bebés continúan bostezando incluso en el útero y durante la etapa neonatal. No obstante, hasta el primer año de vida, el bostezo no es contagioso, ya que los bebés no parecen verse influenciados por los bostezos de otros.

El bostezo puede ser desencadenado por diversas causas y situaciones, como fatiga, aburrimiento, hambre, estrés, cambio de temperatura, falta de oxígeno o simplemente por ver a alguien bostezar (bostezo contagioso).

Además, no es exclusivo de los humanos; muchas especies animales también bostezan, incluidos los mamíferos como perros, gatos y primates, y algunas aves. Esto sugiere que puede tener una función biológica importante compartida entre diversas especies.

Beneficios del bostezo:

A pesar de que sigue siendo objeto de investigación, se han encontrado beneficios asociados con esta acción:

  • Mejora de la oxigenación: el bostezo implica una inhalación profunda, lo que aumenta la entrada de oxígeno en el organismo, favoreciendo el funcionamiento adecuado del sistema nervioso central y otros sistemas del cuerpo.
  • Reducción del estrés:  ha sido asociado con una disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Al bostezar, el cuerpo puede liberar tensiones y calmar la ansiedad.
  • Estimulación cerebral: otra teoría es que el bostezo puede ayudar a enfriar el cerebro cuando está sobrecalentado. Puede ayudar a mantener el cerebro alerta y favorecer la concentración.

¿Por qué es contagioso?

Uno de los aspectos más intrigantes del bostezo es su contagio entre personas. Cuando vemos o escuchamos a alguien bostezar, es muy probable que nos sintamos inclinados a hacerlo también. Aunque aún no se ha esclarecido completamente este fenómeno, se han propuesto algunas teorías:

  • Imitación y empatía: el contagio del bostezo podría estar relacionado con nuestra capacidad innata de imitar las acciones de los demás. La empatía y la conexión emocional con otras personas también pueden influir en este comportamiento.
  • Espejo neuronal: se ha sugerido que nuestro sistema de neuronas espejo, responsable de imitar y entender las acciones de los demás, podría jugar un papel en el bostezo contagioso.

 

Cuando una persona siente las ganas de bostezar o contemplar a alguien haciéndolo, hay que tener en cuenta que este sencillo gesto va más allá de una simple respuesta fisiológica, es una expresión de nuestro organismo para cuidar de nuestra salud y conectarnos con los demás de manera sutil pero significativa.