13 de julio de 2024

Fiebre amarilla: cuidados y prevención ante posible alerta amarilla en la región

Profesionales del Servicio de Infectología del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” informan sobre la fiebre amarilla, una enfermedad transmitida por mosquitos, sus síntomas y tratamiento.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar síntomas graves e incluso la muerte en casos severos. Es causada por el virus de la fiebre amarilla, que se encuentra en áreas tropicales y subtropicales de África y América del Sur.

 

Transmisión y síntomas

La fiebre amarilla se transmite principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados, especialmente el mosquito Aedes Aegypti. Estos mosquitos se reproducen en áreas urbanas y periurbanas, lo que aumenta el riesgo de propagación en zonas pobladas.

La mayoría de las personas infectadas con fiebre amarilla no presentan síntomas o solo experimentan síntomas leves similares a la gripe, como fiebre, dolor de cabeza, náuseas y fatiga. Sin embargo, en casos graves, la enfermedad puede progresar a una fase tóxica que causa fiebre alta, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), hemorragias y daño orgánico. Esta fase puede ser mortal.

 

Prevención y tratamiento

La prevención de la fiebre amarilla se centra en la vacunación. Existe una vacuna segura y efectiva disponible que brinda inmunidad de por vida. Se recomienda especialmente a las personas que viven en o viajan a áreas donde la fiebre amarilla es endémica. Además, tomar medidas para evitar las picaduras de mosquitos, como usar repelente de insectos, ropa protectora y dormir bajo mosquiteros, también es importante.

No existe un tratamiento específico para la fiebre amarilla. El manejo de los síntomas se basa en el alivio del dolor y el mantenimiento de una buena hidratación. En los casos graves, el tratamiento se centra en la atención médica de apoyo para controlar los síntomas y prevenir complicaciones.

 

La fiebre amarilla es una preocupación de salud pública en áreas donde es endémica. La vigilancia de los brotes y la implementación de estrategias de control de mosquitos son esenciales para prevenir la propagación de la enfermedad. La conciencia pública sobre la fiebre amarilla, sus síntomas y la importancia de la vacunación es crucial para minimizar su impacto.