21 de julio de 2024

Tratamiento para devolver el olfato a pacientes con COVID persistente

Un grupo de investigadores de la Jefferson Health en Filadelfia, Estados Unidos, ha descubierto que se puede restaurar el sentido del olfato en pacientes que han sufrido COVID prolongado y que aún no han recuperado este sentido.

La parosmia es una afección en la que el sentido del olfato ya no funciona correctamente, es un síntoma conocido del COVID-19 ya que hasta el 60% de los contagiados se han visto afectados, según los investigadores.

Si bien la mayoría de los pacientes recuperan su sentido del olfato con el tiempo, algunos  continúan teniendo estos síntomas durante meses, o incluso años, después de la infección, lo que afecta negativamente a su apetito por la comida y su calidad de vida en general.

Para evaluar un posible tratamiento para pacientes con parosmia post-COVID, los investigadores analizaron los beneficios potenciales del bloqueo del ganglio estrellado utilizando un procedimiento mínimamente invasivo guiado por imágenes.

Los ganglios estrellados, que forman parte del sistema nervioso autónomo, que regula procesos involuntarios como la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la respiración y la digestión, son nervios a cada lado del cuello. Envían ciertas señales a la cabeza, el cuello, los brazos y una parte de la parte superior del pecho.

Mínimamente invasivo y con una duración de menos de 10 minutos

El equipo de investigación utilizó un bloqueo del ganglio estrellado, que incluye la inyección del anestésico directamente en el ganglio estrellado de un lado del cuello para estimular el sistema nervioso autónomo regional.

El procedimiento mínimamente invasivo dura menos de 10 minutos y no es necesaria sedación ni analgesia intravenosa.

El bloqueo del ganglio estrellado se ha utilizado con diversos grados de éxito para tratar una serie de afecciones, incluidas las cefaleas en racimos, el dolor del miembro fantasma, los síndromes de Raynaud y Meniere, la angina y la arritmia cardíaca.

Los resultados con los pacientes en los que se realizaron las pruebas informaron cambios una semana después de la inyección con mejoras progresivas en el mes.