13 de abril de 2024

La tripofobia. El miedo a los agujeros

La tripofobia, aunque aún no clasificada como un trastorno, afecta a un número creciente de personas.

Se trata de un miedo irracional a patrones con agujeros o repeticiones geométricas, como un panal de abejas o piedras pómez. Es el miedo o repulsión hacia patrones visuales específicos, como agujeros o protuberancias, especialmente los pequeños círculos.

Aunque no está formalmente reconocida como un trastorno, la tripofobia es común y ha ganado visibilidad con la proliferación de cámaras en teléfonos móviles.

 

Causas y síntomas

Las causas exactas de la tripofobia aún son desconocidas debido a la limitación de estudios al respecto. Se sugiere que puede tener raíces evolutivas relacionadas con la preservación de la especie o asociaciones con animales venenosos.

Quienes la padecen pueden experimentar síntomas como comezón, temblores, mareos, hormigueo, sudoración y repulsión, llegando en casos graves a náuseas, aumento de los latidos cardíacos y crisis de pánico reflejando el miedo a tener patrones de agujeros en el cuerpo.

 

Impacto en la vida cotidiana

La tripofobia puede afectar significativamente la vida diaria, limitando a quienes la padecen cuando se enfrentan a patrones geométricos en situaciones comunes. Aunque muchos no buscan tratamiento, la fobia puede ser debilitante para algunos. Algunos elementos e imágenes que pueden generarla:

  • Los panales de abejas.
  • Las esponjas marinas.
  • El queso con agujeros.
  • El pan con semillas.
  • Las frutas con semillas pequeñas, como las fresas o la papaya.
  • Los girasoles.
  • Problemas cutáneos como las llagas o las manchas.
  • Los animales con manchas en la piel, como los leopardos o los perros dálmatas.
  • Las alcachofas de ducha.

 

Terapia y tratamiento

La terapia cognitivo-conductual se presenta como el tratamiento más efectivo. La combinación de medicación y técnicas de relajación, especialmente centradas en la respiración, ayuda a abordar la fobia a nivel cognitivo. La evaluación de un profesional determinará la gravedad de los síntomas y la necesidad de intervención.

 

La tripofobia en estudio

La tripofobia ha captado la atención de profesionales en psicología y neurociencia. Algunos estudios sugieren que la aversión a estos patrones puede tener raíces evolutivas como mecanismo de defensa. Además, la fobia ha generado debates sobre la conexión entre la mente y la percepción visual, sugiriendo una relación entre la forma en que el cerebro procesa la información visual y las reacciones emocionales intensas a ciertos estímulos.