21 de julio de 2024

¿Frío o calor? Cómo tratar una lesión muscular o un golpe

Las lesiones musculares y los golpes son incidentes comunes que pueden ocurrir en cualquier momento. Ante estos contratiempos, surge la interrogante: ¿debemos aplicar frío o calor?

Ambos tienen beneficios específicos, y su aplicación depende en gran medida de la naturaleza y la gravedad de la lesión.

La recuperación de una lesión muscular o un golpe puede llevar tiempo, pero con el cuidado adecuado, puedes acelerar el proceso y volver a tus actividades habituales lo antes posible.

 

Beneficios del frío

El frío es un aliado efectivo para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Al aplicar frío sobre la zona afectada, los vasos sanguíneos se contraen, lo que ayuda a disminuir la hinchazón y a aliviar la sensación de dolor.

Debemos optar por el frío en los siguientes casos:

  • Lesiones agudas: En casos de torceduras, esguinces o golpes recientes, el frío puede ser la mejor opción para controlar la inflamación y el dolor.
  • Espasmos musculares agudos: Cuando experimentas contracciones musculares repentinas, el frío puede ayudar a relajar los músculos y reducir la tensión.

El frío puede aplicarse de dos formas: húmeda, mediante compresas, o en seco, utilizando bolsas de hielo. En ambos casos, es esencial verificar el estado de la piel antes de la aplicación, evitando en todo momento el contacto directo del hielo con la piel para prevenir lesiones. Se recomienda administrar el frío en intervalos de 15 a 20 minutos durante aproximadamente dos horas. Después de la aplicación, asegurarse de secar la piel adecuadamente sin frotar para evitar irritaciones adicionales.

 

Beneficios del calor

El calor, por otro lado, es ideal para relajar los músculos y mejorar la circulación sanguínea. Al aplicar calor, los músculos se relajan, lo que puede aliviar la rigidez y mejorar la movilidad.

Debemos optar por el calor en los siguientes casos:

  • Lesiones crónicas: Si se padece de dolor muscular persistente o rigidez articular, el calor puede ser la mejor opción para aliviar el malestar.
  • Antes del ejercicio: Aplicar calor antes de realizar actividades físicas puede ayudar a preparar los músculos y prevenir lesiones.

Al igual que el frío, el calor puede administrarse de forma húmeda, con compresas o baños, o de forma seca, utilizando bolsas de agua caliente o sacos de semillas. Es importante seguir un protocolo similar al del frío, aplicando calor en intervalos de 15 a 20 minutos durante aproximadamente dos horas. Esta técnica ayuda a relajar los músculos y mejorar la circulación.

 

Siempre es recomendable buscar la opinión de un profesional de la salud antes de decidir el tratamiento adecuado para la lesión. Un médico o fisioterapeuta puede ofrecer orientación personalizada basada en la naturaleza y la gravedad de tu lesión.