19 de julio de 2024

Mitos y realidades de las hernias de disco

Las hernias de disco son una realidad para muchas personas, pero con la información y atención médica adecuada, su impacto puede ser manejado de manera efectiva.

 

¿Qué es una hernia de disco?

Una hernia de disco ocurre cuando el núcleo pulposo, la parte gelatinosa del disco intervertebral, se desplaza fuera de su ubicación normal y comprime los nervios espinales. Este desplazamiento puede ser causado por una variedad de factores, incluyendo la edad, el trauma o el levantamiento de objetos pesados. Los síntomas pueden variar desde dolor leve hasta debilitante, dependiendo de la gravedad de la hernia y de qué nervios estén afectados.

 

Desmitificando los mitos

Mito 1: Las hernias de disco solo afectan a personas mayores.

Realidad: Aunque es más común en personas mayores debido al desgaste natural de los discos, las hernias de disco pueden ocurrir a cualquier edad, incluso en jóvenes adultos. Factores como la genética, el estilo de vida y lesiones pueden desempeñar un papel en su desarrollo.

 

Mito 2: La cirugía es siempre necesaria para tratar una hernia de disco.

Realidad: La mayoría de las hernias de disco pueden tratarse con métodos conservadores, como fisioterapia, medicamentos para el dolor y cambios en el estilo de vida. La cirugía suele reservarse para casos graves en los que otros tratamientos no han sido efectivos.

 

Mito 3: El reposo absoluto es el mejor tratamiento.

Realidad: Aunque el reposo puede ser beneficioso durante los primeros días después de una lesión aguda, el reposo prolongado puede debilitar los músculos y empeorar los síntomas a largo plazo. El movimiento suave y gradual, junto con la actividad física adecuada, es clave para la recuperación.

 

Mito 4: El ejercicio físico empeora una hernia de disco.

Realidad: Aunque el ejercicio intenso o mal realizado puede exacerbar los síntomas en algunos casos, la actividad física adecuada y supervisada por un profesional de la salud puede ser beneficiosa para fortalecer los músculos de la espalda y mejorar la flexibilidad, lo que puede ayudar a prevenir futuras lesiones y a aliviar el dolor asociado con la hernia de disco.