19 de julio de 2024

¿Crujirse los nudillos puede ser perjudicial?

Crujirse los nudillos es una costumbre común que muchos de nosotros realizamos casi de manera automática.

El sonido característico que escuchamos al crujirnos los nudillos proviene de las burbujas de gas en el líquido sinovial, que es el lubricante natural de nuestras articulaciones. Cuando aplicamos presión, estas burbujas colapsan y producen el «crujido».

Para muchos, crujirse los nudillos proporciona una sensación de alivio y satisfacción. Aunque este alivio puede ser más psicológico que físico, para algunas personas, la sensación de liberar la tensión articular es real y reconfortante.

Como con cualquier hábito, es importante hacerlo con moderación y estar atento a cualquier molestia o dolor.

 

Posibles efectos secundarios

Aunque crujirse los nudillos no parece causar problemas graves, hay algunos efectos secundarios son:

  • Inflamación y disminución de la función: El hábito podría causar hinchazón leve o una disminución temporal de la función en algunas personas.
  • Daño de tejidos: En casos raros y extremos, el crujido frecuente podría llevar a daño en los tejidos blandos alrededor de la articulación o a la ruptura de los ligamentos.

 

Mitos comunes sobre crujirse los nudillos

  • Provoca artritis: Este es el mito más difundido. Sin embargo, investigaciones han demostrado que no existe una relación directa entre crujirse los nudillos y desarrollar artritis. Un estudio del Dr. Donald Unger, quien se crujió los nudillos de una mano durante 60 años, encontró que no había diferencia en la incidencia de artritis entre las dos manos.
  • Debilita las articulaciones: Otro mito es que este hábito puede debilitar las articulaciones o causar daño. Los estudios no han encontrado evidencia concluyente de que crujirse los nudillos regularmente cause daños significativos a las articulaciones.
  • Afecta la fuerza de agarre: Algunos creen que el crujido puede reducir la fuerza de agarre de la mano. La evidencia científica no respalda esta afirmación. De hecho, investigaciones indican que no hay una diferencia notable en la fuerza de agarre entre quienes se crujen los nudillos y quienes no.