19 de julio de 2024

¿Por qué me levanto afónico?

Es común despertarse en la mañana y descubrir que la voz suena ronca o, en otros casos, que no se emite sonido alguno. Esta condición, conocida como afonía, puede ser alarmante, pero generalmente tiene causas benignas. Para entender el problema hay que diferenciar entre afonía y disfonía.
 

Afonía vs. disfonía

La afonía es la pérdida total de la voz, lo que implica que no se puede emitir ningún sonido. Por otro lado, la disfonía se refiere a cualquier alteración de la voz, como la ronquera, donde la voz suena áspera o entrecortada. Ambas condiciones pueden deberse a factores similares, pero la severidad y la presentación difieren.
 

Causas comunes

Una de las causas más frecuentes de levantarse afónico es el reflujo gastroesofágico nocturno. Durante el sueño, el ácido del estómago puede llegar hasta la garganta, irritando las cuerdas vocales y causando afonía temporal. Otros factores incluyen la sequedad ambiental, especialmente en invierno cuando se usan calefactores, y el ronquido, que puede provocar irritación e inflamación de las cuerdas vocales.
Las infecciones virales, como el resfriado común o la gripe, también son culpables habituales. Estas infecciones inflaman la laringe y las cuerdas vocales, dificultando la emisión de sonido. Además, el uso excesivo de la voz, como hablar en voz alta o gritar durante un período prolongado, puede resultar en la pérdida temporal de la voz al día siguiente.

Prevención

Para evitar despertar afónico, es recomendable mantener una buena hidratación, ya que el agua ayuda a lubricar las cuerdas vocales. Evitar comidas pesadas y ácidas antes de acostarse puede minimizar el riesgo de reflujo ácido nocturno. Asimismo, un humidificador en el dormitorio puede ser beneficioso para contrarrestar la sequedad del aire.
Si la afonía persiste por más de dos semanas o se presenta con frecuencia, es aconsejable consultar a un especialista. Un otorrinolaringólogo puede evaluar las cuerdas vocales y descartar problemas más serios como nódulos o pólipos.