19 de julio de 2024

Escalofrío: ¿por qué nuestro cuerpo reacciona así?

El escalofrío es una respuesta involuntaria del cuerpo que puede ser provocada por emociones fuertes, como el miedo o la excitación, y también por estímulos físicos como el frío. Desde una perspectiva evolutiva, se cree que estos escalofríos pudieron haber tenido una función de supervivencia, ayudando a nuestros ancestros a mantener el calor corporal o a prepararse para situaciones de peligro inminente.

La manifestación externa del escalofrío incluye una serie de reacciones visibles en el cuerpo. Uno de los signos más característicos es el «piel de gallina», donde los folículos pilosos se erizan, haciendo que el vello corporal se levante. Además, los músculos pueden contraerse y temblar visiblemente, especialmente en áreas como los brazos y las piernas. Este temblor muscular genera calor adicional para ayudar a regular la temperatura corporal.

 

¿Qué nos revela la ciencia sobre esta reacción corporal?

Aunque la ciencia aún no tiene todas las respuestas, se han realizado diversos estudios para entender mejor por qué sentimos escalofríos y qué implican estos en nuestro organismo.

Los investigadores han identificado que el escalofrío está asociado con la liberación de adrenalina, una hormona que prepara al cuerpo para una respuesta de lucha o huida. Esta hormona se libera en respuesta al estrés o al peligro, preparando al cuerpo para una acción rápida. La liberación de adrenalina también puede ser desencadenada por emociones fuertes, como escuchar música conmovedora o presenciar una escena impactante.

Además, estudios recientes sugieren que los escalofríos pueden tener un componente social y emocional, como cuando escuchamos una música que nos conmueve profundamente o vemos una escena emocionalmente intensa en una película.

El escalofrío también puede ser un síntoma de varias condiciones médicas. Durante una fiebre, por ejemplo, el cuerpo tiembla para aumentar su temperatura y combatir infecciones. Además, ciertas afecciones neurológicas pueden provocar escalofríos debido a desregulaciones en el sistema nervioso.

 

La ciencia sigue investigando los múltiples aspectos de este fenómeno, desde su base neurológica hasta su impacto en la salud mental y física. Este campo de estudio no solo nos ayuda a entender mejor nuestras propias reacciones corporales, sino que también abre puertas a potenciales tratamientos y terapias para condiciones que involucran desregulaciones en las respuestas del sistema nervioso.