19 de julio de 2024

Várices: más que un problema estético, una cuestión de salud

Aunque muchas personas consideran las várices como un problema puramente estético, también pueden indicar un problema de salud subyacente en el sistema circulatorio. Las várices pueden causar molestias como dolor, hinchazón, picazón e incluso complicaciones más graves como úlceras venosas o coágulos de sangre. Por lo tanto, es importante abordarlas no solo desde una perspectiva estética, sino también desde el punto de vista de la salud.

Las várices son venas hinchadas y retorcidas que pueden verse en la superficie de la piel. A menudo, aparecen en las piernas y se desarrollan cuando las válvulas dentro de las venas no funcionan correctamente. Esto puede provocar una acumulación de sangre en las venas, lo que resulta en su agrandamiento y la apariencia de las várices.

 

Causas de la aparición de las várices

Los factores hormonales, como la pubertad, el embarazo, la menopausia o el uso de anticonceptivos orales, pueden influir en su desarrollo. Durante estos períodos, los cambios hormonales pueden afectar la elasticidad de las venas y la eficacia de las válvulas venosas, contribuyendo así a la formación de várices.

Además, la postura juega un papel importante. Permanecer muchas horas de pie lleva a la falta continua de activación de la bomba muscular, lo que hace que el retorno venoso se dificulte.

Finalmente, la obesidad y el envejecimiento también son factores de riesgo para las várices que son importantes abordar y adoptar medidas preventivas para reducir la probabilidad de desarrollar várices.

 

Hábitos saludables para su prevención

  • Evitar los zapatos altos y las medias ajustadas
  • Cambiar regularmente la posición de sentado o de pie
  • Seguir una dieta rica en fibras y con bajo contenido de sal
  • Hacer ejercicio
  • Levantar las piernas cuando estés sentado o acostado
  • Controlar el peso

 

Las vitaminas desempeñan un papel importante en la salud circulatoria y pueden ayudar a mejorar la circulación sanguínea. Algunas de las vitaminas que se ha demostrado que tienen beneficios para la circulación son la vitamina B, C, E y K.

Incorporar algunas frutas y verduras en la dieta diaria que incluyan estas vitaminas, puede ayudar a promover una circulación sanguínea saludable y prevenir la aparición de várices.

Suele recomendarse el consumo de morrón, cebolla, ajo, espinaca y brócoli.  Además de frutas como naranja, pomelo, limón y palta. También frutos secos como las almendras, las semillas que tiene la calabaza y las de girasol y el aceite de oliva, entre otros.