19 de julio de 2024

La salud del General Manuel Belgrano

Celebramos hoy el Día de la Bandera  en honor a su creador Manuel Belgrano.

El 27 de febrero de 1812 enarboló por primera vez nuestro pabellón en la ciudad de Rosario. Belgrano falleció el 20 de junio de 1820.

 Un héroe enfermo en la lucha por la independencia

Manuel Belgrano, uno de los próceres más destacados de la historia argentina, no solo se enfrentó a las fuerzas realistas en la lucha por la independencia, sino que también libró una batalla constante contra diversas enfermedades que minaron su salud a lo largo de su vida.

A pesar de sus dolencias, Belgrano demostró una increíble fortaleza y determinación, liderando campañas cruciales que marcaron el destino del país.

Desde joven

Nació en Buenos Aires en 1770 y desde joven se destacó por su inteligencia y dedicación. Sin embargo, su salud siempre fue un tema delicado. Desde sus años como estudiante en Europa, sufrió de diversas enfermedades que lo acompañarían el resto de su vida. Entre las más recurrentes se encontraban problemas gástricos, hepáticos y respiratorios.

Enfermedades crónicas

Durante las campañas militares, su estado de salud se vio severamente afectado. En 1810, cuando fue nombrado jefe del Ejército del Norte, Belgrano ya padecía de recurrentes episodios de fiebre y malestar general. Se cree que sufría de disentería, una infección intestinal que provoca diarrea severa, fiebre y deshidratación. Esta condición le causaba grandes dificultades, especialmente durante las largas marchas y en las condiciones precarias de los campamentos militares.

Además, Belgrano sufría de sífilis, una enfermedad venérea que era común en su época y para la cual no había un tratamiento efectivo. Los síntomas de la sífilis incluyen erupciones cutáneas, fiebre y dolor, y en etapas avanzadas puede afectar el sistema nervioso y cardiovascular, causando un deterioro general de la salud.

Fortaleza y determinación

A pesar de sus constantes problemas de salud, Belgrano nunca dejó de cumplir con su deber. En varias ocasiones, se le vio dirigiendo tropas mientras estaba visiblemente enfermo.

En 1812, mientras creaba la bandera argentina, Belgrano sufría de intensos dolores y fiebre alta. Sin embargo, su pasión por la causa de la independencia lo mantenía en pie.

Sus cartas y escritos reflejan el sufrimiento que experimentaba, pero también su inquebrantable compromiso con la libertad de su patria. En una carta dirigida al gobierno, Belgrano mencionó: «No puedo seguir en campaña, mi estado de salud es deplorable, pero mi amor por la causa me hace seguir adelante.»

La muerte de un héroe

La salud de Belgrano continuó deteriorándose en sus últimos años. En 1819, regresó a Buenos Aires gravemente enfermo. Los médicos que lo atendieron diagnosticaron una grave enfermedad hepática, posiblemente cirrosis, exacerbada por años de malnutrición y estrés.

El 20 de junio de 1820, Manuel Belgrano falleció en la más absoluta pobreza, en la misma casa donde había nacido cincuenta años antes.

Murió a causa de una combinación de sus múltiples dolencias, siendo la principal causa de muerte la cirrosis hepática. En sus últimos momentos, recibió la asistencia de sus amigos y colegas, quienes reconocieron su inmenso sacrificio por la nación.

Belgrano es recordado como un símbolo de dedicación y amor por la patria, alguien que, a pesar de su fragilidad física, tuvo la fortaleza de espíritu para cambiar el curso de la historia argentina.