2 de abril, Día Mundial de Concientización sobre el Autismo
Este día propone es reflexionar sobre el autismo y la difundir la importancia del diagnóstico precoz y la intervención temprana. Pero por sobre todo buscar una mejor calidad de vida de las personas con este diagnóstico y sus familias.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) o Condición del Espectro Autista (CEA) es uno de los trastornos del neurodesarrollo.
Las personas con este diagnóstico presentan, como características comunes, desafíos en la comunicación e interacción social y un patrón de intereses o comportamientos repetitivos, restringidos y estereotipados.
Pueden tener diferente nivel de lenguaje y coeficiente intelectual, lo que determina la variabilidad en los síntomas que presenta cada uno y en la diferente necesidad de apoyos entre personas con el mismo diagnóstico. Por ello se define al autismo como un “espectro”.
Éstas manifestaciones aparecen durante el período de desarrollo de los niños, pueden modificarse con el tiempo, aunque generalmente tienen un impacto de por vida.
Su causa es multifactorial, y depende de factores genéticos y ambientales
Prevalencia
Existen alertas sobre un aumento de la prevalencia del TEA en los últimos años.
Las principales causas que lo explican parecen estar vinculadas al cambio en los criterios de las categorías diagnósticas, el incremento de condiciones crónicas en la infancia (por ejemplo, la prematurez) y el aumento de la percepción social y el conocimiento sobre la temática.

Detección temprana y diagnóstico oportuno
La detección temprana, el diagnóstico oportuno y el tratamiento precoz pueden mejorar el pronóstico de las personas TEA.
El consenso nacional sobre TEA recomienda que sea realizado por equipos interdisciplinarios que tengan experiencia en evaluaciones del desarrollo.
Estos equipos deberán estar formados por un profesional médico (pediatra o medicina general) junto a otro profesional de alguna de las siguientes disciplinas: pediatría, psiquiatría infanto-juvenil, neurología infantil, psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, etc.
No es necesario el uso de herramientas estandarizadas específicas para el diagnóstico de TEA, así como tampoco se requiere el uso de estudios complementarios complejos, como resonancia magnética.
Estos estudios se solicitarán en función de cada caso, según el juicio profesional y no de manera rutinaria (ej ante examen físico alterado, asociación con convulsiones, etc.).
Pediatría
El pediatra de cabecera tiene un rol fundamental en la detección de niños en riesgo de TEA.
Esto resulta posible gracias a la realización de la vigilancia del desarrollo de sus pacientes durante los controles de salud y por ser destinatario de las preocupaciones familiares.
Requiere de un trabajo interdisciplinario en equipo con otros profesionales, entre los cuales pueden encontrarse: psicólogos, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos, psicopedagogos, psicomotricistas, entre otros
Tratamiento
Las intervenciones deben ser tempranas e implementadas lo más precozmente posible.