El chicle es bueno o malo?
Es mala educación comer chicle; se te van a picar todos los dientes; cuidado con tragar el chicle que queda pegado en el estómago. Casi estigmatizaciones para convencernos de no tener un chicle en la boca aunque lo hagamos a escondidas.
El chicle, uno de los productos más populares y antiguos del mundo, ha acompañado a la humanidad durante siglos.
Comenzó como una goma natural utilizada por civilizaciones antiguas. Hoy es una golosina que tiene ventajas y desventajas.
De qué está hecho?
El chicle en sus inicios provenía del látex natural del árbol del chicozapote, conocido como resina de chicle. Este material, masticado por culturas precolombinas como los mayas, fue la base para lo que hoy conocemos como goma de mascar.
El chicle actual está hecho de una mezcla de polímeros sintéticos, principalmente caucho, junto con edulcorantes, saborizantes, emulsionantes y agentes suavizantes.
Los ingredientes modernos permiten una mayor durabilidad del sabor y una textura constante durante el tiempo de masticación, aunque esto también ha dado lugar a algunos cuestionamientos sobre su seguridad para la salud.
¿Es malo consumir chicle?
El consumo de chicle en sí no es necesariamente perjudicial para la mayoría de las personas, pero todo depende de la cantidad, la frecuencia y el tipo de chicle que se consuma.
Los endulzados con azúcar pueden contribuir al desarrollo de caries, especialmente si se mastican después de las comidas, cuando los dientes están más expuestos a los ácidos de los alimentos.
El acto repetitivo de mascar podría causar tensión en los músculos de la mandíbula si se realiza en exceso.
Otro de los riesgos está relacionado con los trastornos digestivos. Al mascar chicle se traga más aire, lo que puede provocar hinchazón y gases. También puede incrementar la producción de ácido estomacal, lo que en algunas personas podría desencadenar acidez o molestias digestivas.

Ventajas de mascar chicle
El chicle no solo tiene aspectos negativos. Entre sus beneficios se destacan:
- Estimulación de la salivación: mascar chicle sin azúcar puede aumentar la producción de saliva, lo que ayuda a neutralizar los ácidos en la boca y a prevenir las caries.
- Mejora de la concentración y el estado de alerta: estudios han demostrado que masticar chicle puede mejorar la concentración y la memoria a corto plazo, probablemente al aumentar el flujo sanguíneo en el cerebro.
- Control del estrés y la ansiedad: el movimiento repetitivo de masticar puede tener un efecto relajante, reduciendo los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
- Ayuda para dejar de fumar: muchos chicles contienen nicotina en dosis controladas, lo que puede ser una herramienta útil para quienes intentan dejar de fumar.
- Control del apetito: algunas personas utilizan el chicle para controlar los antojos y evitar el consumo de bocadillos entre comidas.
¿Qué sucede si se traga el chicle?
Uno de los mitos más extendidos es que si se traga un chicle, este permanecerá en el cuerpo durante años.
En realidad, aunque el chicle no puede ser digerido por el estómago, pasa por el sistema digestivo de manera similar a otros objetos no digeribles. En la mayoría de los casos, el chicle es expulsado en cuestión de días.
El chicle no es peligroso para los niños, siempre y cuando sepan que deben masticarlo y no tragarlo.
Para los niños pequeños, el riesgo mayor está relacionado con el atragantamiento, ya que su sistema de control sobre la deglución aún no está completamente desarrollado. Es recomendable que los padres supervisen el consumo de chicle en niños menores de 5 años.
Como muchas otras golosinas, puede ser disfrutado con moderación y sentido común. Y mejor elegir opciones más saludables, como los chicles sin azúcar.