La fonoaudiología: clave en la recuperación tras una cirugía maxilofacial
La fonoaudiología suele asociarse inmediatamente con la dicción, el habla, la respiración, pero su campo de acción es mucho más amplio y diverso.
Puede ser un una persona adulta luego de un ACV, un bebé al que le cuesta tomar la teta, un adulto con inconvenientes en la mordida, son muchos los motivos.
Muchas veces se llega a la consulta por derivación, porque no se conoce cuándo es necesario ir al fonoaudiólogo. Se trabaja con neurólogos, pediatras, odontólogos, cirujanos maxilofaciales, otorrinolaringólogos, entre otros profesionales.
En una entrevista con Paula Pereira, fonoaudióloga egresada de la Universidad de la Cuenca del Plata y especialista en el área miofuncional, exploramos una rama poco conocida pero fundamental: la rehabilitación de pacientes post ortognáticos o luego cirugías de maxilares.
Paula se ha capacitado con referentes chilenos de vanguardia y es actualmente la única profesional en el medio dedicada a esta especialidad.
La cirugía de los maxilares
En qué consiste la recuperación de los pacientes post ortognáticos? Quiere decir luego de una cirugía de los maxilares .
El cirujano reacomoda todas esas estructuras, ya sea más adelante, atrás, arriba, abajo.
Luego de ese procedimiento el paciente pierde las funciones de apertura mandibular, abrir y cerrar la boca, morder.
Trabajamos para volver a tener fuerza, también la masticación, la deglución, la respiración.
Básicamente reaprenden todas las funciones.
La cirugía es mínimamente invasiva. El paciente no queda muy hinchado o dolorido. Las cicatrices mínimas adentro de la boca. Cuidamos que no tenga dolor al realizar los drenajes faciales, los masajes de ejercicios.
Enseñamos al paciente para que pueda ejercitarse en su casa todos los días.
¿Por qué se llega a una cirugía de maxilares?
Los motivos son variados: desde problemas de ronquido y apnea del sueño, hasta un desarrollo deficiente del maxilar superior por mala respiración crónica, malformaciones genéticas o secuelas de accidentes y ACV. En estos casos, el cirujano reacomoda las estructuras óseas (hacia adelante, atrás o los lados), lo que altera por completo la dinámica de la boca.
El desafío de la recuperación: Volver a aprender
Tras la intervención, el paciente suele quedar con brackets y gomas que mantienen la mandíbula inmóvil para favorecer la cicatrización ósea. El paciente pierde temporalmente las funciones de apertura mandibular, morder y cerrar la boa
Reaprender todas las funciones«.
- Apertura y Movilidad: trabaja lentamente para ganar apertura y realizar movimientos de protrusión (hacia adelante), retrucción (atrás) y lateralidades.
- Fortalecimiento Lingual: la lengua es clave. Se realizan ejercicios con su base para fortalecer la postura lingual, lo que ayuda a mantener la nueva forma del maxilar y asegura un espacio aéreo adecuado para que el paciente respire mejor y deje de roncar.
- Masticación y Deglución: e entrena la masticación bilateral. Practicamos que el primer mordisco sea para la izquierda y el segundo para la derecha, para que trabajen ambos lados de forma pareja.
- Transición Alimentaria: El paciente comienza con alimentos semisólidos y, a medida que gana fuerza y apertura, pasa a alimentos más duros. Curiosamente, lo último que se recupera es la capacidad de tomar mate, ya que se busca evitar el esfuerzo de succión al principio.
Lo ideal, comenta la fonoaudióloga, es que el paciente llegue incluso antes de la cirugía. De esta forma, se preparan los músculos y el paciente ya conoce los ejercicios que deberá realizar después, lo que reduce la ansiedad y acelera los tiempos de recuperación.
Trabajamos para volver a tener fuerza, pero también para que el paciente descanse mejor y recupere su calidad de vida.